Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

lunes, 18 de septiembre de 2017

¿Por qué Arabia Saudi utiliza el terrorismo “yihadista” en Europa?


En una escena de El Padrino (1972), el director de cine que se había negado a dar un papel a un miembro de la familia de Don Corleone, se rinde tras recibir un contundente “mensaje”: la cabeza cortada de su caballo amado Khartom en su cama. Así resuelven sus desavenencias las “familias” que nos gobiernan en medio mundo: Según The Guardian del 15 de febrero de 2008, Bandar Bin Sultán, jefe de la inteligencia saudita, había amenazado al gobierno de Tony Blair de sufrir “otro 7/7”, si no se detenía la investigación sobre la corrupción en sus acuerdos de armas, en los que el saudí había recibido unos 1.000 millones de libras en pagos secretos de BAE Systems, una de las mayores contratistas militar del mundo. En junio pasado, la Premier Theresa May impidió la publicación del informe de la inteligencia británica sobre la financiación de la extrema derecha sunita por Arabia Saudi. ¿Qué es lo que vale más para el poder que la vida de los ciudadanos?
Bandar también amenazó a Vladimir Putin en 2013 a lanzar ataques terroristas en Rusia, utilizando a los chechenos, para destruir los Juegos Olímpicos de Sochi del febrero del 2014, si Moscú seguía apoyando en Siria a Bashar al Asad, el aliado de Irán. Putin se negó y una bomba mató a 15 personas en la estación de trenes de Volgogrado en diciembre de 2013.
Algún día sabremos quienes eran los autores intelectuales de los atentados de España o Francia y qué pretendían, aparte de provocar odio entre los nativos e inmigrantes, militarizar la sociedad, o arrebatar los derechos y libertades conseguidas durante siglos de lucha.
La verdad, la primera víctima de la guerra
La Guerra global contra el terror ha sido una criminal farsa geopolítica organizada por Estados que utilizan el terror y hacen de bombero pirómano: ¿Por qué después de 15 años, la CIA afirma que fue el gobierno de Arabia Saudí el responsable de los atentados del 11S que no el grupúsculo de Bin Laden? La OTAN no se equivocó de país: años antes había preparado la ocupación de Afganistán, el país más estratégico del mundo. ¿Y qué había detrás del atentado del 2015 de París, el de Boston, o el que dio pretexto a la agresión israelí a Gaza en 2014?
“Pretenden destruir nuestra civilización” es la frase que repiten los líderes occidentales ante los atentados de bandera islámica en sus países. Frase hueca que revela la hipocresía de dichos estados –pues matan a mayor cantidad de civiles inocentes de “otras civilizaciones” en un solo bombardeo en Libia, Irak, Afganistán, Libia, Yemen, Mali o Siria-, y también pone en evidencia su fingida ignorancia acerca de la naturaleza de este fenómeno. Las consignas como “no tengo miedo” coreada tras los atentados en Cataluña minimizan la extrema gravedad de la situación a la que desafía con ésta ingenuidad, y a la que pretenden neutralizar con “la vuelta a la normalidad”. Pues, hay que tener miedo, este mecanismo imprescindible en los seres vivos para seguir viviendo.
No estamos frente a lobos solitarios o de pandillas de desagradecidos fanáticos, nihilistas e inadaptados, ni de jóvenes que así se vengan por sufrir la exclusión social. Estamos ante una organización militar privada al estilo de “Camisas Pardas” y de naturaleza fascista, protegida por poderosos estados y que desde hace cuatro décadas está desmontando estados enteros, destrozando decenas de millones de vidas y avanza sin parar. Es así cómo Barak Obama vetó la ley que permite a las familias de cerca de 3.000 ciudadanos de su país asesinados en 11S denunciar a los verdugos.
Los objetivos de Arabia Saudi
La Casa Saud ha recurrido al terrorismo religioso por los siguientes motivos:
1. Contribuir a los proyectos de EEUU en el marco de la lucha contra el comunismo, y fue cuando Washington trasladó el modelo de los escuadrones de la muerte, los Batallones de Reacción Inmediata y la Contra nicaragüense de América Latina a las fronteras de la Unión Soviética: En 1978-79 Jimmy Carter apostó por la extrema derecha religiosa en cuatro escenarios: en Afganistán creó el “yihadismo” con el dinero saudí, para derrocar al gobierno marxista de Afganistán y desestabilizar la URSS; en Irán facilitó (en colaboración con el presidente francés Giscard d’Estaing que acogió a Jomeini) la instalación de una teocracia chiita anti-comunista; en la Polonia
socialista apadrinó al ultra-católico Lech Walesaj, y en Vaticano elevó al cardenal eslavo Karol Wojtyła, para desestabilizar los países “cristianos” del espacio soviético, y acabar con la Teología Cristiana de Liberación.
Desde la fundación de la URSS en 1917 y la aparición de los partidos comunistas en los países musulmanes, la élite clerical chiita y sunnita, temerosa a perder su poder político-social y propiedades ya cooperaba con el “imperialismo cristiano” contra los ateos marxistas. Afganistán fue el segundo país “musulmán” gobernado por los comunistas; el primero se instauró en 1967 en la mismísima Península arábiga: la República Popular de Yemen. Luego, en 1991, Arabia participó con sus miles de ”yihadistas” en la desintegración de Yugoslavia. El actual rey de Arabia y el entonces alcalde de Riad, Salman bin Abdulaziz les enviaba a través del Alto Comité Saudí para el Auxilio de Bosnia y Herzegovina (SHCR), introduciendo el wahabismo en los Balcanes. SHCR construyó mezquitas y escuelas y ayudó sólo a las familias musulmanas. Tras finalizar la guerra, EEUU convirtió Kosovo en una gran base militar (Camp Bondsteel) con un mini Guantánamo incluido. Kosovo “por casualidad” es otra cantera del Estado Islámico: Blerim Heta, el kosovar que el 24 de marzo de 2014 mató en un atentado a 52 chiitas, trabajó en esta base.
2. Contener a Irán: Richard Dearlove, ex director del MI6, recuerda que antes del 11S su homólogo saudí, Bandar bin Sultán, le había dicho: “No falta mucho para que en Oriente Próximo los chiitas tengan que pedir ayuda a Dios. Más de mil millones de suníes están hartos de ellos”. A pesar de que los chiitas son sólo el 15% de los musulmanes del mundo, el impacto de la caída del Sha en Irán y la instalación de la República Islámica sobre Arabia Saudita fue múltiple, y muy preocupante para los jeques, porque:
  • La revolución iraní había derrocado a una de las monarquías más poderosa y antiguas del mundo, implantando una republica. Antes de Irán, Afganistán (1973), Libia (1969), Yemen (1962), Irak (1958) y Egipto (1952) acabaron con la monarquía y la Casa Saud temía el efecto mariposa de la republica iraní, y eso a pesar de que ha sido un califato disfrazado de república, y la pérdida de su estatus: ya había alternativa a una teocracia
    monárquica. Que en Irán existiesen elecciones, mujeres universitarias, un buen cine, etc. fortalecía esta idea, aunque pocos sabían que: en Irán hay un poderoso movimiento feministas desde el 1920 que consiguió en 1935 ser el primer país del mundo en prohibir el velo; y tenía en 1964 mujeres parlamentarias y una ministra, o que los comunistas, muy poderosos, tenían un ministro en 1923. Al ser una sociedad avanzada, sus fundamentalistas también son menos fanáticos que los de Arabia. Por todo ello, le resultará más difícil a los Saud luchar contra el chiismo iraní que contra el nacionalismo árabe o el socialismo.
  • Los Saud pierden su monopolio del liderazgo sobre la umma «la comunidad musulmana» incluida la sunnita, ya que los ayatolás presentaban su invento como una república “islámica” que no “chiita” y tachaban a los saudíes de “infieles”, “peones de Israel y de EEUU”, “corruptos y criminal”. Jomeini se convirtió, para millones de “musulmanes sunnitas” (palestinos y libaneses sobre todo) en su héroe. Que la teocracia chiita naciera (deforma anti-natural) de una gran revolución popular anti estadounidense otorgaba mayor legitimidad a las posturas anti-saudíes de Teherán.
  • La carga “social” de la revolución iraní, recogida por Jomeini, quien en un principio prometió justicia a los “desheredados”, también sunnitas, rompiendo con la idea de la “comunidad musulmana”, que oculta la lucha de clases, juntando al banquero y el desahuciado. Aunque al final no hubo una teología chiita de liberación, los millonarios jeques se pusieron a temblar.
  • Por lo que Riad y Teherán, mientras evitan un enfrentamiento directo, patrocinan, a medida de sus posibilidades, a grupos político-militares que actuarán en terceros países (guerra proxy).
La iranofobia de Riad que es respaldada por otros regímenes árabes, Israel y EEUU, ha intentado contener a Irán de mil y una maneras: financiar la invasión de Irak a Irán (1980-1988); fundar el Concejo de Cooperación del Golfo en 1981 como sistema de seguridad, y ahora pretende crear una “OTAN sunnita”; baja el precio del petróleo, para dañar su economía, y exportar al mundo el wahabismo- takfiri (que considera apostatas a los chitas). En Irak, intenta corregir el “error” de Bush quién tras derrocar a Saddam Husein no sólo instaló en Bagdad una republica islámica-chiita, sino también creó escuadrones de muerte chiitas para acabar con los basistas y las tribus sunnitas rebeldes. Junto con Israel y Turquía, Arabia no permitirá la estabilización de Irak hasta que los chiitas abandonen el poder.
Riad, que no perdona a EEUU (de Obama) el levantamiento de las sanciones contra Irán en 2015, ni su negativa a derrocar a Bashar al Assad, y su decisión de trasladar parte de sus tropas de Oriente Próximo a la frontera de China, decidió apostar más fuerte por el ejercito de “yihadistas” en Siria e Irak contra Irán. Paralelamente, está desarrollando su propio programa nuclear en Pakistán, y gracia a su impunidad, es posible que Arabia disponga de armas nucleares antes de Irán.
Los reyes saudíes que temen ser sacrificados por Washington (como Mubarak y a Bin Ali) y ser “pañuelos de usar y tirar” elaboran su propia agenda: enviaron tropas a Bahréin, de población chiita, para aplastar su Primavera, y han arrastrado a EEUU a su criminal guerra contra la milicia chiita Huthies de Yemen, provocando la mayor crisis humanitaria del mundo, matando a sus gentes con balas y misiles, con hambre, sed y cólera.
3. Enviar al extranjero a los jóvenes excluidos saudíes como terroristas a otros países, y así deshacerse de una bomba de relojería en casa; paralelamente implanta el wahabismo en Occidente, al servicio de dichas acciones, así como detener la creciente simpatía hacia el chiismo (e Irán), -no entre los inmigrantes sunnitas-, sino entre los nativos, como sucede en España.
Yihadismo: el Frankenstein
El apodado “El Cordobés de Daesh” que reclama al-Andalus, amenazando a 46 millones de españoles, no dice nada sobre la palestina ocupada por tan solo 5 millones de israelíes. Efraim Inbar, el analista estratégico israelí afirma que es un “error” y una “locura” acabar con el Estado Islámico por servir “a nuestros intereses estratégicos” y a su guerra contra Irán, que es el “gran enemigo” de Occidente, afirma. El equipo de Trump cree lo mismo. Para los padrinos del “yihadismo” – la CIA, Mossad, MI6, la GID saudí y la MIT turca-, miles de mujeres, hombres y niños asesinados por este Frankenstein no son más que “daños colaterales” ante sus macabros intereses.

viernes, 8 de septiembre de 2017

La creación del terrorismo yihadista


El asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter: ¡Yo creé el terrorismo yihadista y no me arrepiento!

 "¿Qué es lo más importante para la historia del mundo? ¿El Talibán o
el colapso del imperio soviético?"

Es la respuesta de quien fue el asesor de seguridad del presidente Jimmy Carter, Zbigniew Brzezinski, a la pregunta de la revista francesa Le Nouvel Observateur (del 21 de enero de 1998) sobre las atrocidades que cometen los yihadistas de Al Qaeda. Una escalofriante falta de ética de individuos como él que destruyen la vida de millones de personas para alcanzar sus objetivos.
En esta entrevista, Brzezinski confiesa otra realidad: que los yihadistas no entraron desde Pakistán para liberar su patria de los ocupantes infieles soviéticos, sino que seis meses antes de la entrada del Ejército Rojo a Afganistán, EEUU puso en marcha la Operación Ciclón el 3 de julio de 1979, enviando a 30.000 mercenarios armados incluso con misiles Stinger a Afganistán para arrasar el país, difundir el terror, derrocar el  gobierno marxista del Doctor Nayibolá y tender una trampa a la URSS: convertirlo en su Vietnam. Y lo consiguieron. A su paso, violaron a miles de mujeres, decapitaron a miles de hombres y provocaron la huida de cerca de 18 millones de personas de sus hogares, casi nada. Caos que continúa hasta hoy.
Esta ha sido la piedra angular sobre la que se levanta el terrorismo “yihadista” y al que Samuel Huntington dio cobertura teórica con su Choque de Civilizaciones. Así, consiguieron dividir a los pobres y desheredados de Occidente y de Oriente, haciendo que se mataran en Afganistán, Irak, Yugoslavia, Yemen, Libia y Siria, confirmando la sentencia de Paul Valéry: “La guerra es una masacre entre gentes que no se conocen, para el provecho de gentes que sí se conocen pero que no se masacran” .
Consiguieron neutralizar la oposición  de millones de personas a las guerras y convertir en odio la empatía. Con el método nazi de «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad»:
  • El atentado del 11S no lo cometieron los talibanes afganos. La CIA en 2001 había implicado al gobierno de Arabia Saudí en la masacre. ¿Por qué, entonces, EEUU invadió y ocupó Afganistán?
  • Las armas de destrucción masiva no las tenía Irak. El único país en Oriente Próximo que las posee, y de forma ilegal, es Israel y gracias a EEUU y Francia.
  • Tampoco EEUU necesitaba invadir a Irak para hacerse con su petróleo. Demoler el estado iraquí tenía varios motivos, como eliminar un potencial enemigo de Israel y ocupar militarmente el corazón de Oriente Próximo, convirtiéndose en el vecino de Irán, Arabia Saudí y Turquía.
  • Las cartas con ántrax que en EEUU mataron a 5 personas en 2001, no las enviaba Saddam Husein como juraba Kolin Powell, sino Bruce Ivins, biólogo de los laboratorios militares de Fort Derrick, Maryland, quien “se suicidó” en 2008.
  • Ocultaron la (posible) muerte de Bin Laden agente de la CIA, hasta la pantomima organizada el 1 de mayo del 2011 por Obama, en el asalto hollywoodiense de los SEAL a un domicilio en Abottabad, a pesar de que la ex primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, ya había afirmado el 2 de noviembre del 2007 que el saudí había sido asesinado, por un posible agente del MI6 (quizás en 2002). Benazir fue asesinada casi un mes después de esta revelación. Mantener “vivo” a Bin Laden durante 8-9 años le sirvió a EEUU aumentar el presupuesto del Pentágono (de 301.000 millones de dólares en 2001 a 720.000 en 2011), incrementar los contratos de armas de Boeing, Lockheed Martin, Raytheon, etc. y vender millones aparatos de seguridad y cámaras de vídeo-vigilancia, montar cárceles ilegales por el mundo, legitimar y legalizar el uso de la tortura, practicar asesinatos selectivos y colectivos (llamados “daños colaterales”) y concederse el derecho exclusivo de invadir y bombardear al país que desee.
Una vez testados en Afganistán, la OTAN envió a éstos “yihadistas” a Yugoslavia con el nombre del Ejercito de Liberación de Kosovo; luego a Libia  y les puso el nombre de “Ansar al Sharia, y a Siria, donde primero les denominó “rebeldes” y luego les dio otros 5-6 nombres diferentes. En esta corporación terrorista internacional, la CIA se encarga del entrenamiento, Arabia Saudí y Qatar de “cajero automático” como dijo el ministro alemán de Desarrollo, Gerd Mueller, y Turquía, miembro de la OTAN, acoge, entrena y cura a los hombres del Estado Islámico. ¡Son los mismos países que forman la “coalición antiterrorista!
¿Cómo decenas de servicios de inteligencia y los ejércitos de cerca de 50 países, medio millones de efectivos de la OTAN instalados en Irak y Afganistán, que han gastado miles de millones de dólares y euros en la “guerra mundial contra el terrorismo” durante 15 largos años, no han podido acabar con unos miles de hombres armados con espada y daga de Al Qaeda?
Así fabricaron al Estado Islámico
Siria, finales del 2013. Los neocon aumentan la presión sobre el presidente Obama para enviar tropas a Siria, y necesitan un casus belli. El veto de Rusia y China a una intervención militar en el Consejo de Seguridad, la ausencia de una alternativa capaz de gobernar el país una vez derrocado o asesinado el presidente Asad, el temor a una situación caótica en la frontera de Israel, eran parte de a los motivos de Obama a negarse.  Sin embargo, el presidente y sus generales pierden la batalla y los sectores más belicistas del Pentágono y la CIA, Qatar, Arabia Saudí, Turquía y los medios de comunicación afines asaltan la opinión pública con las imágenes de las decapitaciones y violaciones cometidas por un tal Estado Islámico. Una vez que el mundo acepta que “hay que hacer algo”, y al no tener el permiso de la ONU para atacar Siria, el Pentágono, el bombero pirómano, diseña una especial ingeniería militar:
  1. Traslada en junio de 2014 a un sector del Estado Islámico de Siria a Irak, país bajo su control, dejando que ocupe tranquilamente el 40% del país, aterrorizando a cerca de ocho millones de personas, matando a miles de iraquíes, violando a las mujeres y niñas.
  2. Organizó una potente campaña de propaganda sobre la crueldad del Estado Islámico, semejante a la que hicieron con las lapidaciones de los talibanes a las mujeres afganas, y así poder “liberar” a aquel país. ¡Hasta la eurodiputada Emma Bonino cayó en la trampa, encabezando la lucha contra el burka, mirando al dedo en vez de la luna!
  3. Afirmó que al ubicarse el cuartel general de los terroristas en Siria, debían atacar Siria.
  4. Obama cesó de forma fulminante al primer ministro iraquí Nuri al Maliki, por oponerse al uso del territorio iraquí para atacar a Siria.
  5. Objetivo conseguido: EEUU por fin pudo bombardear, ilegalmente, Siria el 23 de septiembre del 2014, sin tocar a los “yihadistas” de Irak. Gracias al Estado Islámico, hoy EEUU (y Francia, Gran Bretaña y Alemania) cuentan con bases militares en Siria, por primera vez en su historia desde donde podrán controlar toda Eurasia. Siria deja de ser (tras la caída de Libia en 2001 por la OTAN) el único país del Mediterráneo libre de bases militares de EEUU.
  6. Y lo sorprendente: desde esta fecha hasta el julio del 2017, el Estado Islámico mantiene ocupado el norte de Irak sin que decenas de miles de soldados de EEUU hayan hecho absolutamente NADA. Al final, el ejército iraquí y las milicias extranjeras chiítas liberan Mosul, eso sí, cometiendo terribles crímenes de guerra contra los civiles.
El terrorismo en la estrategia del “Imperio del Caos”
El terrorismo “yihadista” cumple cuatro principales funciones para EEUU:
  1. militarizar la atmósfera en las relaciones internacionales, en perjuicio de la diplomacia; 
  2. arrebatar las conquistas sociales, instalando estados policiales (los atentados de Boston, de París e incluso el de Orlando) y una vigilancia a nivel mundial; 
  3. ocultar las decisiones vitales a los ciudadanos; 
  4. hacer de bulldozer, allanando el camino de la invasión de sus tropas en determinados países, y provocar caos, y no como medio sino como un objetivo en sí.

Si durante la Guerra Fría Washington cambiaba los regímenes en Asia, África y América Latina mediante golpes de Estado, hoy para arrodillar a los pueblos indomables recurre a bombardeos, enviar escuadrones de muerte, y sanciones económicas, para matarles, debilitarles  dejarles sin hospitales, agua potable y alimentos, con el fin de que no levanten cabeza durante generaciones. Así, convierte a poderosos estados en fallidos para moverse sin trabas por sus territorios sin gobierno.
EEUU que desde 1991 es la única superpotencia mundial, ha sido incapaz de hacerse con el control de los países invadidos, debido al surgimiento de otros actores y alianzas regionales que reivindican su lugar en el nuevo mundo. Y como el perro del hortelano, ha decidido sabotear la creación de un orden multipolar que intenta gestarse, provocando el caos: 
  • debilita BRICS conspirando contra Dilma Russef y Lula en Brasil; 
  • impide una integración Económica en Eurasia, propuesta por Rusia a Alemania archivada con la guerra en Ucrania
  • y mina el proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda y una integración geoeconómica de Asia-Pacífico que cubriría dos tercios de la población mundial, y en cambio crea alianzas militares como la “OTAN sunnita” y organizaciones terroristas con el fin de hundir Oriente Próximo en largas guerras religiosas.

Anunciar que ha diseñado un plan para el “cambio de régimen” en Irán –un inmenso y poblado país-, ante la dificultad de una agresión militar, significa que pondrá en marcha una política de desestabilización del país mediante atentados y tensiones étnico-religiosas. La misma política que puede aplicar Corea del Norte, Venezuela, o Bolivia, y otros de su lista del “Eje del Mal”, y todo el servicio de perpetuar su absolutista hegemonía global: que intentase derrocar a su aliado Tayyeb Erdogan es el colmo de la intolerancia.
Antes de los trágicos atentados en Catalunya, el Estado Islámico atacó a la aldea afgana de Mirza Olang. Llenó varias fosas comunes con al menos 54 cadáveres de mujeres y hombres y tres niños decapitados, y se llevó a unas 40 mujeres y niñas para violarlas.
Conclusión: que el “yihadismo” no es fruto de la exclusión de los musulmanes, ni siquiera se trata de la lógica de los vasos comunicantes y el regreso de los “terroristas que hemos criado en Oriente”.  
Vuestra causa es noble y Dios está con vosotros”, dijo Zbigniew Brzezinski a sus criaturas, los yihadistas.

Fuente.

viernes, 1 de septiembre de 2017

¿Por qué el equipo de Trump mantuvo negociaciones secretas con los rusos?

El enfrentamiento actual de Trump con los monopolios mediáticos de Estados Unidos y, por extensión, del mundo entero es una reproducción del Watergate, no sólo por la obsesión que muestran los medios sino porque, lo mismo que entonces, lo que está en juego es un golpe de Estado como consecuencia de las relaciones con Rusia, que hace 45 años eran relaciones con la URSS.

También se reproduce el mismo hecho, insólito en los anales del periodismo: tanto Nixon como Trump tienen “mala prensa”, en donde las grandes cadenas desinformativas juegan el papel de portavoces de lo que entonces se llamó “garganta profunda”, los poderes fácticos o el Estado paralelo, es decir, todo el conglomerado de fuerzas que actúa en la sombra porque no son ni el poder legislativo, ni el ejecutivo, ni el judicial. El poder de verdad es otra cosa diferente a esas.

Lo mismo que Trump, también Nixon mantuvo negociaciones secretas, tanto con la URSS como con China, para lo cual utilizaba a Henry Kissinger quien primero actuó en secreto como consejero de seguridad nacional y luego en público como secretario de Estado.

Se pueden poner tantas semejanzas como se quiera. Una de ellas es el papel del tan alabado Washington Post, que destapó Watergate y del que todos ocultan que, lo mismo que el periodista Woodward, no era más que un portavoz de la CIA.

La última artimaña del Washington Post se produjo la semana pasada cuando aireó la entrevista del yerno de Trump, Jared Kushner, con el embajador ruso Serguei Kislyak en diciembre. La filtración estuvo acompañada de otra de la CNN el 17 de mayo sobre la interceptación de una serie de conversaciones de diplomáticos rusos que se estaban entrevistando con el general Michael Flynn, ya purgado por Trump de la Casa Blanca a causa de las presiones mediáticas (o sea, de la CIA).

Las filtraciones suben de tono cuando John Brennan, yihadista y antiguo director de la CIA, manifiesta el 23 de mayo ante un comité del Congreso su preocupación por el hecho de que ciertos funcionarios hubieran sido sorbornados por los rusos, lo que era una forma sutil de acusarles de traidores, un delito muy grave. Lo más preocupante, dijo Brennan, es que posiblemente los rusos hayan tenido éxito. “A menudo los que recorren el camino de la traición no saben que están en ese camino hasta que es demasiado tarde”, añadió el yihadista.

En una entrevista con PBS NewsHour, el antiguo director de inteligencia, James Clapper, añade otro eslabón a la cadena de imputaciones: todas esas entrevistas con los rusos fueron secretas. ¿Qué es lo que ocultaban?

Desde 1968 las negociaciones de Nixon y Kissinger con los soviéticos fueron igualmente secretas y se llevaron a cabo a través de Boris Sedov, un espía del KGB que ejerció ese papel de intermediario antes de la investidura de Nixon, como ha puesto de manifiesto un reciente libro de Richard A. Moss, del Instituto de Guerra Naval. Tras la toma oficial de posesión, el contacto se reanudó con Anatoli Dobrinin, el embajador soviético en Washington.

Los contactos eran tan reservados que Nixon tendió una línea telefónica en la Casa Blanca exclusivamente para hablar con Dobrinin, manteniendo apartada a la CIA, algo que los espías nunca le perdonaron, haciéndoselo pagar muy caro.

En sus memorias Dobrinin cuenta que Kissinger le explicó los motivos de dicha reserva: mientras en Moscú saben guardar un secreto, en el Departamento de Estado se producían fugas constinuas de información a la prensa.

Lo mismo que Trump, también Nixon quiso mejorar las relaciones con los soviéticos, avanzar en las negociaciones de desarme y consolidar los acuerdos SALT, algo a lo que se oponían los mismos que ahora: la prensa, los servicios de inteligencia y la industria de guerra. Después de muchas negociaciones, el 26 de mayo de 1972 Nixon y Brezhnev firmaron el tratado SALT de limitación de armas nucleares, que estuvo en vigor durante 30 años, hasta 2002, momento en el que Estados Unidos se retiró unilateralmente del mismo.

Una parte de los círculos dominantes en Washington siempre afirmaron que Nixon había realizado concesiones intolerables a los “comunistas” y pusieron toda clase de obstáculos a la ejecución de los acuerdos. El Senado se negó a ratificar SALT II y en 1986, en tiempos de Reagan, Estados Unidos se desvinculó definitivamente de sus compromisos con el desarme y la distensión.

Entre SALT y Watergate sólo transcurre un año. Los acuerdos SALT fueron los que acabaron con Nixon; Watergate fue la excusa. Ahora con Trump sucede lo mismo. Siguen buscando excusas para acabar con él y con cualquiera que en la Casa Blanca trate de mantener buenas relaciones con Rusia. En Washigton sólo manda el Presidente cuando le dejan.

viernes, 25 de agosto de 2017

El azúcar: Un alimento con el futuro en entredicho

Es uno de los primeros motores del comercio global y origen de un sangriento legado de explotación. Durante décadas apreciado y vilipendiado a partes iguales, su carácter adictivo preocupa a las autoridades de salud pública por sus efectos en la calidad y la expectativa de vida de los ciudadanos. Una industria gigantesca edificada sobre un producto cada vez más cuestionado por los consumidores y los Gobiernos por sus efectos para la salud. Podríamos estar hablando del tabaco, pero no. Los expertos avisan de que el azúcar, una industria que en 2015 exportó por valor de 20.000 millones de euros, va por el mismo camino.

"El azúcar es el tabaco del siglo XXI", afirma Henk Grootveld, jefe de tendencias de inversión de Robeco y gestor de carteras. "La situación de la industria de alimentos y bebidas azucaradas es comparable a la industria tabacalera en el año 2000, en la medida que los consumidores se vuelven más y más conscientes de los efectos de su exceso en la salud". "El distanciamiento de los consumidores es ya una tendencia global", apunta Nick Fereday, analista de Rabobank. "Es algo muy serio para la industria y no se puede desear que desaparezca o despreciarlo como una moda pasajera".
Porque nuestro cuerpo necesita de un azúcar, pero no la sacarosa (el nombre científico del azúcar refinado), sino la glucosa. 
"Es uno de los combustibles fundamentales para nuestro organismo. Nuestros músculos, nuestro cerebro y otros órganos necesitan glucosa para funcionar", afirma un estudio del banco de inversión Robeco sobre el sector azucarero publicado recientemente. "Comer alimentos que contienen mucho azúcar o echárselo a la comida es como lanzar combustible al fuego. Pero nuestro cuerpo, gracias a todas las bacterias en nuestro aparato digestivo, está más que equipado para extraer glucosa de casi todo lo que comemos". Y dispara: "Está claro que, hoy por hoy, los reguladores no están listos para ver el azúcar como un ingrediente adictivo y tóxico, como puede ser el alcohol. Quizás el grito de alerta de los políticos sea cuando llegue la cuenta de la epidemia de la obesidad".
Porque es una epidemia, declarada como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2003. En 2014, 1.900 millones de adultos tenían sobrepeso; 600 millones estaban obesos. Desde 1980, el porcentaje de la población mundial con la enfermedad se ha duplicado.



Un informe de Morgan Stanley de marzo de 2015 titulado El amargo regusto del azúcar alerta de las consecuencias económicas de la epidemia y cuantifica que, si no se toman medidas, los países de la OCDE perderán entre un 15% y un 20% de su productividad hasta 2035. 
"Los países que se enfrentan a las mayores pérdidas económicas son aquellos donde la prevalencia de enfermedades relacionadas con la obesidad y el consumo de azúcar ya es alta", señala el informe, que apunta a Chile y México entre los Estados más en riesgo.
"Nuestras simulaciones muestran que una fuerza de trabajo reducida y menos productiva, sea por muertes prematuras, inactividad forzosa o un peor rendimiento en el trabajo, puede afectar de forma significativa al crecimiento económico, particularmente en sectores intensivos en mano de obra como el de los servicios", apunta el documento.
"Nuestro modelo también sugiere que pequeños cambios en la dieta pueden traer beneficios significativos a largo plazo; sin embargo, al final el progreso sostenible solo se podrá lograr por una mejor comprensión por parte de la ciudadanía de los dos lados del desequilibrio calórico: consumo y gasto".
La industria se defiende

La industria, por su parte, sigue manteniendo la misma posición que tiene hace décadas. 
"El problema no es el azúcar, son los excesos", considera Rafael Urrialde, responsable de Salud de Coca-Cola España. "El azúcar es un alimento como otro cualquiera y hay muchísimos alimentos que lo contienen. Si no hay un consumo equilibrado, es capaz de hacer mucho mal".
Desde los años sesenta, los estudios científicos hicieron hincapié en reducir el consumo de grasas para evitar problemas de salud. Pero eso ha cambiado. 
"La tradición británica de comer huevos en el desayuno no es tan mala idea después de todo", apunta el informe de Robeco. "Llena el estómago, reduce el apetito por más tiempo e incrementa nuestra glucosa en sangre a más largo plazo".
El verdadero problema del azúcar en la dieta no se sirve a cucharadas. Aproximadamente el 80% del azúcar consumido en los mercados desarrollados se destina a diferentes alimentos industrializados, no solo por su capacidad de mejorar el sabor de la comida, sino porque es un conservante que aumenta la cantidad de tiempo que un producto puede estar en los lineales.

La presión de los consumidores está obligando a las empresas a buscar alternativas. 
"Quitando los arrebatos de los que se echan las manos a la cabeza, quizá lo que tenemos ahora es un público más maduro", reconoce un experto cercano a la industria azucarera. "Vamos a ver un empuje muy fuerte hacia productos orgánicos y novedosos", apunta Grootveld.
En algunos casos, esas soluciones son tecnológicas. La startup israelí DouxMatox, fundada en 2014, ha desarrollado una forma de recristalizar el azúcar de manera que tenga el mismo efecto endulzante utilizando menos cantidad, y promete tenerlo en las estanterías en la segunda mitad de 2018. El pasado mes de noviembre, Nestlé anunció el desarrollo de un producto similar.

Pero, a más corto plazo, la alternativa es reducir las cantidades de azúcar, sea incorporando menos a los alimentos, sea reduciendo las raciones, o, sobre todo, diversificando los catálogos para incorporar elementos menos dulces o sin el edulcorante. 
"Yo creo que las grandes compañías han prestado mucha atención a cómo reaccionaron las empresas tabaqueras", sostiene Grootveld. "Han cambiado a otros endulzantes. Es algo parecido a lo que pasó en los años ochenta cuando la gente reaccionó ante la grasa".
Al menos públicamente, los esfuerzos están ahí. "Es obvio que el azúcar es un ingrediente importante en la composición de nuestros productos", comentan desde la Asociación Española del Dulce a través de un comunicado. "Pero no el único ni el más importante según en qué categorías de producto nos fijemos". La propia Nestlé adoptó en 2007 una política de reducción de azúcar que, según la empresa, ha permitido ahorrar 36.000 toneladas del producto desde entonces.

Pero el sector con más interés en reorientarse es el de las bebidas azucaradas, especialmente después de que en 2016 la OMS pidiese públicamente tasarlas con un impuesto. "Los Gobiernos (...) pueden reducir el sufrimiento y salvar vidas", apuntó entonces Douglas Bettcher, director del organismo para enfermedades no contagiosas. Varios países, entre los que están México y Portugal, han decidido aplicar una tasa. Desde mayo, en Cataluña se impone un recargo de entre 8 y 12 céntimos por cada 100 mililitros.

Todo esto bajo las protestas de la industria, que apunta a sus propias medidas tomadas. 
"Llevamos años reduciendo el azúcar en todos nuestros productos", señala Urrialde. "El contenido ha caído un 38%, y en algunos casos llega a ser del 80% del total. Nuestra idea es reducirlo a la mitad; en algunos productos no es posible ofrecer una alternativa, en otros se puede perder más de un 60%. El 41% de nuestras ventas ya son de productos sin azúcar o con azúcar reducido; en unos años, serán la mitad".
"Entre nuestros objetivos para 2025 está que dos terceras partes de nuestra gama global de bebidas tengan 100 calorías o menos azúcares añadidos por cada lata de un tercio de litro", apunta un portavoz de Pepsico.
Reeducación

En Estados Unidos, las tendencias de los consumidores han pasado de las bebidas gaseosas a los zumos de frutas y al té helado, pero el informe de Robeco alerta: "Si esto ha ocurrido por la conciencia de los consumidores respecto al azúcar, probablemente sea necesario un cambio en la educación, porque tanto los zumos como el té helado pueden contener tanto azúcar como una gaseosa normal".

La tendencia está cambiando, pues, pero es difícil cuantificar su impacto en la industria porque no sabemos realmente cuánto azúcar se ingiere. Como explica el informe del banco holandés Rabobank, Sweetness and Lite (dulzura y ligereza), publicado a principios de este mes, "no hay nadie que mida realmente el consumo de azúcar. El consumo es lo que queda cuando se aplican al balance global otros elementos más fáciles de medir, como la producción, las exportaciones, las importaciones y los stocks. De hecho, el término 'desaparición', utilizado por algunos analistas, es más preciso".

La producción mundial de azúcar para las cosechas de 2017-2018 tiene previsto ser de alrededor de 180 millones de toneladas, un récord histórico, según el Ministerio de Agricultura de Estados Unidos. Un potente motor de esa marca ha sido un cambio radical en la política agrícola de la Unión Europea: por primera vez, la producción azucarera del bloque (mayoritariamente remolachera) no está sujeta a ninguna restricción o cuota, lo que ha hecho que las exportaciones europeas de azúcar tengan previsto pasar de 1,5 millones de toneladas a más de 2 millones. El objetivo supresión de cuotas, según la Comisión Europea, es conseguir "un sector más competitivo" dentro de una "política agraria común más orientada a las necesidades del mercado".

Pero el mercado, ahora mismo, no necesita más azúcar. A principios de la década, los precios se hundieron por la sobre­oferta: el llamado contrato número 11, la referencia del mercado de futuros, pasó de 35 centavos de dólar la libra (454 gramos) en 2011 a algo más de 10 en 2015. Un breve repunte en 2016 dio esperanza a los mercados, pero volvieron a caer, para rondar los 13 centavos por libra.

Incertidumbre

¿Tiene que ver eso con el cambio de los perfiles de demanda? "Es difícil encontrar datos, pero parece ser que en los mercados occidentales el consumo de azúcar ha llegado a su tope", señalan desde Robeco. "En Norteamérica ha caído siete kilos entre 2001 y 2011". Cuestionadas acerca de la potencial evolución, fuentes del sector señalan: "No está del todo claro que la demanda vaya a bajar. Incluso puede que haya algo de escasez si los precios del petróleo siguen al alza". Los 38 millones de toneladas de azúcar almacenados en todo el planeta también son un factor que contribuye a mantener bajos los precios.

La clave del optimismo del sector está en los países emergentes, especialmente en Asia: culturas donde el azúcar nunca ha sido una parte importante del consumo diario hasta ahora. "Al parecer la dieta occidental continúa siendo una aspiración para las nuevas clases medias en los mercados emergentes", señalan desde Morgan Stanley. "Las diferencias en el consumo por persona entre el mundo desarrollado y el emergente seguirán reduciéndose, sin llegar a converger".

De hecho, todas las regiones del mundo, salvo Asia Oriental y África Occidental, exceden la recomendación de la OMS de que los azúcares añadidos no representen más del 10% de las calorías diarias consumidas. Aun así, según un estudio de la OCDE sobre las consecuencias en el mercado de la caída de la demanda azucarera, si se aplicase ese límite durante cinco años, la demanda global caería un 12% y los precios se reducirían un 25%. Ese mismo documento afirma que países como Brasil y Estados Unidos serían los que más tendrían que rebajar su producción. Eso sí, matiza el informe, no afectaría al equilibrio del resto de productos agroalimentarios. "En algunos países se sustituirían los productos finales por otros más rentables, como el bioetanol en Brasil, o por otros cultivos, como las oleaginosas".

Es por eso que los analistas consideran que, pase lo que pase, por ahora el consumo de azúcar no va a disminuir. "Es improbable que estemos hablando de una tendencia a la baja a largo plazo. El mercado seguirá creciendo, más despacio que en el pasado, pero creciendo de todas formas", señala el informe de Rabobank.

domingo, 20 de agosto de 2017

¿Es Estado Islámico una mafia de locos descontentos nihilistas? ¿O creen su retórica del siglo VII?

Janet Daley, una influyente comentarista del diario inglés The Telegraph escribió un artículo a propósito de los atentados yihadistas en París y los disparos en la sala Bataclan titulado “Occidente está en guerra contra un culto a la muerte”. Su postura es que la violencia extrema de Estado Islámico es “histérica”, sin peticiones racionales ni límites de negociación ni objetivos comprensibles. Se trataría de unos locos o unos nihilistas o ambas cosas a la vez.

Daley no lo menciona, pero esta postura parece la del novelista Vladimir Bartol en su novela Alamut, sobre la secta islámica de los Assassin del siglo XI-XII. La novela, escrita en 1938, muestra que el líder de esta secta religiosa de asesinos suicidas, Hassan Ibn Sabbah, resulta ser en realidad un nihilista, no un fanático religioso, y usa la religión sólo para sus propias ansias de poder y cierta locura nietzschiana.

Bartol en 1938 en realidad pensaba más bien en el crecimiento de los totalitarismos laicos en Europa y no podía prever que sus asesinos de Alamut se quedarían pequeños en pleno siglo XXI ante las barbaridades de Estado Islámico.

No son nihilistas: siguen un manual

Mark Durie, un pastor anglicano miembro experto del Middle-East Forum y fundador del Institute for Spiritual Awareness responde a la columnista del Telegraph: Estado Islámico no es nihilista, simplemente aplica de forma integrista lo que pone en el Corán, una ideología y estrategia de guerra y conquista del siglo VII.

Estado Islámico cree que, a la larga, vencerá si aplica lo que ve escrito en el Corán, cumpliendo así lo que entiende que son profecías.

Si la Sura 9,5 en el Corán dice “Luchad y matad a los idólatras [mushrik] donde los encontréis”, ellos buscan no creyentes y los matan. El comunicado de Estado Islámico tras los atentados clasificaba a los asistentes al concierto de Bataclan en esta categoría.

El comunicado de Estado Islámico declara que ISIS “ama la muerte como vosotros amáis la vida”. La periodista Daley lo lee como signo de nihilismo y secta tanatólatra (que adora la muerte). Pero no es así exactamente. Ellos usan vocabulario del Corán, donde se regaña a una serie de enemigos del Corán por amar demasiado la vida, característica propia de cobardes infieles (Suras 3,13; 14,3; 75,20; 76,27) ya que lo que importa es la otra vida que ofrece Alá a quien muere luchando por él.



Aterrar: una exigencia de guerra según el Corán

Mark Durie insiste en que “los asesinatos sirven a un propósito estratégico. Buscan aterrar a los infieles y debilitar su voluntad de resistir la dominación islámica”.

Un psicólogo militar del siglo XXI puede dudar de la eficacia práctica y militar de esta técnica, pero a Estado Islámico le da igual porque están obligados a usar esta técnica de terror ya que les está dictaminado en su manual del siglo VII que es el Corán. Ellos han leído en la Sura 8,12: “Lanzaré miedo en los corazones de los que no creen. Así que golpea sus cuellos y córtales los dedos”. Y han estudiado lo que según el Corán hizo Mahoma luchando contra los judíos de Medina (Sura 33, 26-27): “Pusiste terror en sus corazones, mataste a un grupo y tomaste cautivo a otro. Él te hizo heredar su tierra, sus hogares, su riqueza y una tierra que no habías pisado”.

Primero va el terror, después la ocupación de casas vacías y toma de botín: en buena parte de Siria e Irak los yihadistas de ISIS han comprobado que así era. Mosul, la segunda o tercera ciudad más grande de Irak, cayó en sus manos casi sin combate: el terror (y quizá la traición también) se la entregó.

Objetivo: someter todo el mundo al califato

El objetivo de Estado Islámico no es incomprensible sino muy concreto: lograr someter todo el mundo a su variante del Islam. No les importa dedicarle siglos al asunto. La forma política concreta que buscan está bien definida: un califato que gobierna a musulmanes y tolera sólo a judíos o cristianos sometidos como “dhimmis”, bajo reglas e impuesto especiales, y todo bajo la ley de la sharia.



Mucha gente en Occidente, sobre todo en países que han sido potencias coloniales de territorios musulmanes, como es el caso de Inglaterra y Francia, con mala conciencia por su pasado colonial y aplicando categorías del pensamiento marxista y conceptos como “lucha de clases”, etc… piensan que “alguna maldad –sobre todo económica- habrá hecho Occidente” en países musulmanes para ser odiado y atacado.

Pero el comunicado de Estado Islámico es bastante claro: la culpa no viene por ser colonialista, sino por no ser musulmán.

Los yazidíes, por ejemplo, que son pobres y políticamente irrelevantes, han sido exterminados, asesinados y esclavizados simplemente por estar clasificados como idólatras.

Saquear y asustar es un prólogo

Para Estado Islámico, el terror y las incursiones de saqueo y amedrentamiento son prólogo a una invasión de conquista… pero puede ser un prólogo que dure décadas o siglos. En Irak, Siria o Nigeria, Estado Islámico usa las otras recetas que lee en el Corán: tomar botín, tomar esclavos, destruir infraestructuras, cobrar tributos… Métodos del s.VII aplicados con la tecnología y las redes económicas del siglo XXI.
“ISIS cree que tendrá éxito si se mantiene fiel a sus objetivos y tácticas que ha recibido de la divinidad. Cree que las naciones de Europa son moralmente corruptas, son infieles débiles que aman tanto la vida que no lucharán a muerte mientras que sus musulmanes son valientes con el corazón puesto en el paraíso. Cree que Europa está en el lado equivocado de la historia”, afirma Durie.
La respuesta: romper sus profecías

Mark Durie explica que Occidente debe responder demostrando que está dispuesto a luchar una guerra larga, incluso interminable, pero con firmeza.

Estado Islámico necesita territorio (necesita un califato) y si recibiera una gran derrota militar podría replantearse su teología del éxito. “Las leyes islámicas de la guerra permiten a los musulmanes aplazar la batalla con el infiel por un tiempo si no hay probabilidad inmediata de victoria y los riesgos para la causa son demasiado elevados”, asegura Durie.

Por otro lado, el yihadismo no es sólo Estado islámico, sino toda una ideología que se predica en multitud de mezquitas y madrasas del mundo con financiación que llega de Arabia Saudí y países del Golfo, financiación e ideas que los estados occidentales y sus aliados no están sabiendo frenar en serio.

Otro análisis resumido lo ha publicado en inglés Zelda Caldwell, de Aleteia, resumiendo un artículo muy largo de Graeme Wood de marzo titulado “What ISIS really wants”. Dirigiéndose a un público norteamericano señala los errores de la administración Obama, que durante mucho tiempo pensó que Estado Islámico eran unos locos escindidos de Al Qaeda con los que se podían lograr objetivos geoestratégicos.

Wood señala además unos rasgos definitorios de Estado Islámico:

- No son Al Qaeda y su análisis del Corán y sus profecías es distinto

- Creen que el Corán profetiza que esta época es especial, época de expansión del Islam en la inminencia del Apocalipsis… y que ellos son los llamados a cumplirlo



- Creen que para ese Apocalipsis es necesario un califato, con un territorio en el que se cumpla la sharia… y ya lo tienen en Siria e Irak

- Creen en una serie de profecías que han de cumplirse como que habrá una batalla contra “Roma” en Dabiq, Siria, que saquearán Estambul, que lucharán contra un anti-Mesías y que volverá el profeta Isá (Jesús) en su bando.

- Creen estar obligados a expandir el califato mediante la guerra con al menos un ataque cada año; cortar cabezas, esclavizar, etc… son los medios para ello, aterrorizar al enemigo es esencial según su manual

- A Estado Islámico le gustaría que tropas occidentales desembarcasen en el territorio de su Califato. Piensa que le proporcionaría reclutas y popularidad en todo el mundo.

- Wood cree que pasados unos años (pero bastantes), si no hay fin del mundo, mesías, crecimiento constatable (como el del Islam guerrero en su primer siglo) y botín suficiente, este movimiento mesiánico se desinflará… como ha pasado otras veces

- Son fanáticos religiosos, y tratar de sobornarles con compensaciones temporales, intereses políticos, etc… no funcionará

Al final, para entender Estado Islámico, dicen estos expertos, es necesario volver a una mentalidad de guerrero islamista del s.VII. Otros análisis no entenderán su actividad.

NOTA

Este es un artículo de Hemeroteca; se publicó originariamente el 18 de noviembre de 2015; han cambiado algunas cosas: Estado Islámico ya casi no tiene territorio, excepto en zonas de Siria, y desde 2016 ha empezado a usar atentados con camiones y vehículos contra viandantes en calles turísticas europeas.

Fuente.

sábado, 12 de agosto de 2017

España y Europa en descomposición



España es un estado en descomposición, sin dirección ni objeto. Nación de naciones, dicen algunos descerebrados con más hormonas que sentido común, deseando subirse cuanto antes al machito para robarnos hasta los calzoncillos sucios. Otros presumen de haber robado ya en directo, ante las cámaras de televisión. El presidente del Gobierno ha cometido perjurio sin despeinarse --aunque balbuceando un poco, supongo que porque a cualquiera le faltan tablas para decir tanto "no sé", "no me consta", "no creo", "no sé nada de finanzas", habiendo sido secretario general del PP durante todos los años en los que se cometieron los más de cien casos de corrupción que asolan al PP, "organización criminal", según la Judicatura.

Mientras, los verdaderos amos del mundo, los banqueros sin prepucio y cuya Ley les permite tratar al resto de la humanidad como si fuera ganado, financian al estado español al 2% con créditos ilimitados, con dinero nuevo, fresca la tinta, dinero recién creado de la nada salido de sus kipas como el humo de una cachimba vieja. ¿Por qué? Pues porque España representa lo que ellos quieren para Occidente entero: servidumbre voluntaria y corrupción absoluta. España es el modelo a seguir: inmigración descontrolada, sindicatos serviles al Estado, partidos corruptos desde su nacimiento, división social, paraíso de feministas y maricones, transexuales y putas. Con una población autóctona de 40 millones de ignorantes de todo lo importante, descerebrados que reniegan de su bajísima extracción social; chusma sin cultura ninguna, sin salud, sin dignidad, sin moral y sin ética. Gentuza de pésimos gustos, adicta a la tele y a mentir en las redes sociales, a copiar y reproducir ideas políticamente correctas, a saltarse la gramática diciendo absurdidades como "nosotros y nosotras", o "miembros y miembras, vástagos y vástagas", hasta que lleguemos algún día al absurdo total de "personas y personos, víctimas y víctimos, independentistas e independentistos, gentuzas y gentuzos"...

España es un país de golpistas al servicio de la banca internacional y de sus petroleras: ahora en Venezuela alienta el crimen, sigue la senda del golpismo aznarista que trató de derribar y asesinar a Hugo Chávez. Da igual si es un nacional-católico como Rajoy o un pseudo-socialista como Zapatero. Todos los políticos españoles contra la democracia, a favor de la privatización de las reservas de crudo venezolanas, las mayores del planeta y de la banca nacional venezolana, una de las pocas que no controlan los Rothschild.

España, modelo de servilismo. Nos lo hemos ganado a pulso. ¡Anda ya a la mierda, España!

ÁCRATA CABREADO

miércoles, 26 de julio de 2017

EL GUIRIGAY RUSÓFOBO NO CUMPLIÓ CON LAS EXPECTATIVAS

Una vez celebrado el World Pride Madrid, se confirma que los resultados económicos no han sido los esperados para los gerifaltes políticos que gobiernan España. Pese a que nos aseguren que a la ciudad llegaron millones de turistas, lo cierto es que se han cubierto las mismas plazas hoteleras que en las mismas fechas de hace un año, cuando el evento no tenía la catalogación de global.

Por otro lado, pese a la prolongación de los horarios del metro, el tránsito de personas por el mismo en su horario habitual, ha sido menor que en años precedentes. Una realidad, que cotejados los resultados expuestos en el primer párrafo, confirman que la afluencia a este tipo de actos exhibicionista no deja de caer de año en año.

A todo lo dicho habría que sumar los gastos ocasionados, lo que demuestra que el evento ha sido deficitario en su conjunto. A los 3,5 millones de euros públicos aportados a asociaciones LGTBIQ, habría que sumar 400.000 euros por la ampliación del horario del metro, el coste de un dispositivo policial de 3500 policías, las horas extra de los trabajadores de diferentes empresas y organismos públicos, los gastos sanitarios, así como todo aquellos derivados de otras administraciones como la Comunidad de Madrid.

Pese al fiasco, todos los partidos políticos con representación en el Parlamento acudieron ilusionados a la marcha que recorrió las calles del Madrid el pasado sábado 1 de julio, los cuales consideran que España se encuentra a la vanguardia del progreso humano por ser la más tolerante con la comunidad LGTBIQ, a la cual se le han otorgado más privilegios que país alguno en el orbe entero.

Dentro de este contexto no es de extrañar el clima de represión y falta de garantías democráticas que vive el país en una cuestión tan fundamental como la defensa de la familia, pilar básico del mantenimiento de una sociedad. Hace pocos meses, la política del PP y presidenta regional de Madrid, Cristina Cifuentes, aprobaba una ley que permitía imponer multas administrativas a aquellos, que no incurriendo en ningún delito penal, osen criticar la política pro-LGTBIQ que están implementando los diferentes poderes fácticos. El texto que socava el más elemental de los derechos fundamentales, como es la libertad de expresión, ha sido apoyado por el resto de grupos políticos con representación en la cámara. Incluso el partido Podemos quiere aprobar una ley similar para el conjunto del Estado.

Además de la persecución, el sistema político imperante dotó de una extraordinaria publicidad al acto del orgullo “gay”. Ya no sólo en sus noticiarios e informativos, sino en cualquier espacio televisivo, con independencia del tema tratado. Incluso hubo televisiones que emitieron íntegramente la marcha del pasado 1 de julio, donde comentaristas afeminados como Paco Clavet o Boris Izaguirre, criticaban vehementemente a aquellos gobiernos que mantienen políticas de defensa de la familia y la infancia, con excepción de nombrar a aquellos regímenes extremistas islámicos que aplican la pena de muerte para personas que practican las relaciones homosexuales. En este sentido, hasta 3 veces atacó Boris Izaguirre a Rusia delante de la cámaras de la televisión pública Telemadrid, por 0 al régimen teocrático saudí.

Pero si esto no fuera poco, la Alcaldesa de Madrid por el partido de Ahora Madrid (sucursal de Podemos), Manuela Carmena, en su alocución desde el estrado ante miles de hooligans LGTBIQ, atacó con saña a Rusia por hechos sin demostrar y que ella daba por ciertos en virtud a los testimonios de militantes de la asociación Human Right Watch, una entidad privada que según el diario progresista de The Guardian, ha recibido recientemente 100 millones de euros del oligarca financiero George Soros. Un hecho que no impidió arengar la rusofobia, mientras se denunciaba la islamofobia de aquellos que supuestamente atacan los lugares de culto wahabí.

jueves, 20 de julio de 2017

El ex presidente del Senado italiano acusa al Papa de ‘querer hacer política’

INFOVATICANA
12 Julio, 2017




Marcello Pera asegura en una entrevista que Francisco es un Papa que sólo hace política. El político sostiene que no hay motivaciones racionales ni evangélicas que expliquen lo que dice el pontífice.

Corrado Ocone / Il Mattino– El Papa Francisco, en una nueva entrevista concedida en exclusiva a Eugenio Scalfari para “Repubblica”, interviene en el debate político con tesis fuertes y explosivas que, hace un tiempo, se habrían calificado “de izquierdas”. Esta vez el Pontífice se ha dirigido directamente a los grandes de la tierra reunidos en Hamburgo con ocasión del G20, oponiéndose como principio a toda política con tendencia a controlar y limitar las migraciones de masa desde los países pobres hacia Europa.

Para comprender mejor las ideas y, sobre todo, la acción política y mediática del Papa, tan distinta, incluso opuesta, a la de su predecesor, le hemos planteado algunas preguntas al ex presidente del Senado, Marcello Pera. Éste, liberal y católico, como es bien sabido comparte muchas ideas con el Papa emérito Benedicto XVI, con el que ha escrito a cuatro manos un libro: Senza radici. Europa, relativismo, cristianesimo, Islam.

Presidente, ¿qué juicio se ha formado usted sobre los continuos llamamientos del Papa Francisco a acoger a los emigrantes en una acogida indiscriminada, sin condiciones, total?

Sinceramente, no entiendo a este Papa. Cuanto dice está fuera de toda racionalidad. Es evidente para todos que una acogida indiscriminada es imposible: hay un punto crítico que no puede ser superado. Si el Papa no hace referencia a este punto crítico, si insiste en una acogida masiva y total, me pregunto: ¿por qué lo dice? ¿Cuál es la verdadera intención detrás de sus palabras? ¿Por qué le falta ese mínimo realismo que se pide a toda persona? La respuesta que me doy es sólo una: el Papa lo hace porque detesta a Occidente, su aspiración es destruirlo y hace todo lo posible para alcanzar este objetivo. Como aspira también a destruir la tradición cristiana, el cristianismo tal como se ha realizado históricamente. Si no se tiene en cuenta el umbral crítico más allá del cual nuestras sociedades no pueden acoger a todos, como tampoco puede garantizarles esa dignidad mínima que se debe a todos los hombres, pronto asistiremos a una verdadera y propia invasión que nos sumergirá y que pondrá en crisis nuestras costumbres, nuestras libertades, el propio cristianismo. Habrá una reacción y una guerra. ¿Cómo es posible que el Papa no lo entienda? ¿Y de que parte se pondrá una vez haya estallado esta guerra civil?

¿No considera que también tiene que ver con el Evangelio, la predicación de Cristo? La ética del Papa, ¿no es tal vez una ética de la convicción absoluta, abstracta, que no tiene en cuenta las consecuencias?

No, para nada. Así como no hay motivaciones racionales, no hay tampoco motivaciones evangélicas que expliquen lo que dice el Papa. Por otra parte, éste es un Papa que, desde el día de su toma de posesión, hace sólo política. Busca el aplauso fácil convirtiéndose ahora en secretario general de la ONU, ahora en jefe de gobierno, incluso en sindicalista cuando interviene en las cuestiones contractuales de una empresa como Mediaset. Su visión es la visión sudamericana del justicialismo peronista, que no tiene nada que ver con la tradición occidental de las libertades políticas y con su matriz cristiana. El cristianismo del Papa es de otra naturaleza. Es, totalmente, cristianismo político.

Sin embargo, esto no parece suscitar el levantamiento de los laicistas que, en los papados anteriores, estaban en servicio permanente y efectivo.

En Italia el conformismo es paroxístico. Éste es un Papa que gusta a la opinión pública informada, que corresponde a determinadas actitudes de base y que está dispuesta a aplaudirle incluso cuando dice banalidades.

En un pasaje de la entrevista concedida a Scalfari, Bergoglio, tras haber hecho un llamamiento a Europa, teme “alianzas bastante peligrosas” contra los emigrantes por parte de “potencias que tienen una visión distorsionada del mundo: América y Rusia, China y Corea del Norte”. ¿No es algo insólito acomunar una democracia antigua como América a países con gobiernos autoritarios, incluso dictatoriales?

Lo es, pero no me sorprende visto lo que he dicho antes. El Papa refleja todos los prejuicios que tiene el sudamericano respecto a América del Norte, hacia el mercado, las libertades, el capitalismo. Habría sido así incluso si en la presidencia americana se hubiera quedado Obama, pero no hay duda que estas ideas del Papa se unen hoy, en una mezcla peligrosa, al sentimiento anti-Trump difundido en Europa.

Presidente, me gustaría insistir sobre el “hacer política” de este Papa. ¿Verdaderamente es una novedad respecto al pasado?

Desde luego. Bergoglio está poco o nada interesado en el cristianismo como doctrina, en el aspecto teológico. Y esto es, sin duda alguna, una novedad. Este Papa ha cogido el cristianismo y lo ha transformado en política. Aparentemente, sus afirmaciones están basadas en las Escrituras; en realidad, están fuertemente secularizadas. Bergoglio no está preocupado por la salvación de las almas, sino sólo por la seguridad y el bienestar social. Y éste es un hecho preliminar. Si, además, entramos en el mérito de lo que dice, no se puede no observar con preocupación que sus afirmaciones corren el riesgo de desencadenar, de manera incontrolable, una crisis política y una crisis religiosa. Desde el primer punto de vista, él sugiere a nuestros estados que se suiciden, invita a Europa a no ser ya ella misma. Desde el segundo punto de vista, no puedo dejar de ver que hay en acto un cisma escondido en el mundo católico, perseguido por Bergoglio con obstinación y determinación y, por parte de sus colaboradores, incluso con maldad.

¿Por qué sucede todo esto? ¿No es todo esto profundamente irracional?

No, no lo es. Diría incluso que, por fin, ha explotado en toda su radicalidad revolucionaria y subversiva el Concilio Vaticano II. Son ideas que llevan a la Iglesia Católica al suicidio, pero son ideas que ya habían sido apoyadas y justificadas en aquel tiempo y en aquella ocasión. Se olvida que el Concilio precedió en el tiempo a la revolución estudiantil, la sexual, la de las costumbres y las maneras de vivir. El Concilio la anticipó y, de alguna manera, la provocó.

La actualización del cristianismo laicizó con fuerza a la Iglesia, inició un cambio que fue mucho más profundo, si bien dicho cambio fue gobernado y controlado en los años sucesivos visto el riesgo que había de que llevara a un cisma. Pablo VI lo secundó, aunque al final fue víctima del mismo. Los dos grandísimos Papas que le sucedieron eran plenamente conscientes de las consecuencias que se habían puesto en marcha, pero intentaron contenerlas y gobernarlas. Asumieron una visión trágica de la realidad; resistieron e intentaron mediar lo nuevo con la tradición. Lo hicieron de manera magnífica. Habían conseguido dar marcha atrás, pero ahora esas bridas están sueltas: la sociedad y no la salvación, la agustina ciudad terrena y no la divina parecen ser el horizonte de referencia de la jerarquía eclesiástica dominante. Los derechos del hombre, todos y sin exclusión, se han convertido en la referencia ideal y en la brújula para la Iglesia. Ya no hay casi espacio para los derechos de Dios y de la tradición. Por lo menos aparentemente. Bergoglio se siente y vive totalmente libre respecto a ella.

¿Por qué “aparentemente”?

Porque detrás de la fachada y de los aplausos, no es oro todo lo que reluce. No hay sólo los aplausos al Papa en la plaza San Pedro. Yo, que vivo en una provincia, me doy cuenta que una parte del clero, sobre todo -y esto es una sorpresa- el clero más joven, se queda asombrado y desconcertado ante determinadas afirmaciones del Papa. Por no hablar de la gran cantidad de personas sencillas que viven hoy en día los problemas de seguridad que los emigrantes crean en nuestras periferias y que se sienten irritados cuando oyen hablar de acogida sin condiciones. El clero más adulto, el de mediana edad, es, en cambio, el que está más cercano a Bergoglio: ya sea por conformismo, por oportunismo, por convicción al haber crecido en el clima cultural de los años sesenta, origen de ciertas elecciones. Precisamente por esto hablo de un cisma profundo y latente, del que sin embargo el Papa parece no preocuparse en absoluto.

¿Qué piensa, en líneas generales, del gobierno, de los flujos migratorios y de la insensibilidad de Europa hacia Italia?

Nuestro país está solo, dramáticamente solo. Es peligroso. Y me preocupa. Estamos solos porque los otros países se ocupan ante todo de sus intereses nacionales. Detrás de las bellas palabras de conveniencia, no se preocupan mucho por nosotros. Y estamos solos porque la Iglesia nos invita a abrir las puertas, parece casi que se aproveche de nuestra debilidad. Temo una mala reacción. Temo que la protesta del pueblo se afiance y encuentre una salida no deseable. En este caso nada tienen que ver la izquierda y la derecha. Por otra parte, pienso que también las contradicciones del Papa saldrán pronto a la luz; ya no está tan en sintonía con sus fieles. Digamos que una alianza entre los católicos conservadores y las fuerzas soberanistas es muy probable”.

¿Qué piensa usted del “incidente” en el que ha incurrido Renzi, que ha tenido que borrar su post en Facebook en el que citaba un pasaje de su próximo libro en el que pide el “número cerrado” y se invita a ayudar a los emigrantes en su propio país?

Renzi tiene toda la razón en este punto. El eslogan es correcto. Aunque admito que determinadas ideas abría que saberlas unificar en políticas. La grave crisis que hay hoy en día en nuestro país es la de la clase política, que claramente ya no está a la altura de sus obligaciones. Tanto en la izquierda como en la derecha, Renzi está en fase descendiente y paga todos los errores que ha cometido… difícilmente se recuperará… Basta pensar en nuestro provincialismo, a lo rápidamente que nos hemos enamorado de un líder como Macron, que más bien pertenece al mundo de la robótica más que al de la política. Y que, sobre todo, antepone a todo el interés de Francia.

¿Cómo se sale de la crisis? ¿Qué espera usted?

Espero un Papa que agarre la cruz de Occidente, de sus valores, que no sueñe con un Occidente empobrecido. Y espero, para Italia, una clase política y una opinión pública que lleve de nuevo al centro del discurso los temas de la identidad, el sentido nacional, la tradición. Soy cada vez más pesimista. Y tomo cada vez más pastillas para intentar mantenerme tranquilo.

(Artículo publicado originalmente en Il Mattino. Traducción de Helena Faccia Serrano para InfoVaticana)

viernes, 7 de julio de 2017

LA CRISIS DE EUROPA

Hoy en día, mucha gente habla a menudo de la crisis de Europa. Sin embargo, el significado de este término varía dependiendo del punto de vista y de la posición del hablante. Por lo tanto, permítanme tener una idea de lo que puede ser la crisis de Europa.
El aspecto más importante está relacionado con los llamados valores europeos. ¿Qué son? No es fácil responder. Los valores europeos son la libertad, el laicismo, el laissez-faire para los liberales clásicos; la familia tradicional, el cristianismo, el estado-nación para los conservadores; los derechos LGBT, la pornografía y así sucesivamente. El hecho más significativo en esta discusión es que hay una pluralidad de conceptos de lo que son los valores europeos y Europa como tal. Sin embargo, una cosa es obvia: en este momento ella no es cristiana.
O más exactamente: la ideología predominante en el mundo occidental no es cristiana sino liberal, por lo tanto hostil a los valores tradicionales, ya sean cristianos o musulmanes u otros.
La ideología liberal predominante está basada en el individualismo, la creencia de que hay un número inmenso de diferentes estilos de vidas y morales que son igualmente valiosos y que hay un consenso racional en que esta cosmovisión liberal es la mejor posible para todos y para cada nación y cultura. Estas son las raíces del imperialismo político y cultural occidental contemporáneo. La ideología liberal es universalista y está relacionada con los ideales racionalistas de la Ilustración europea. Dios y el cristianismo fueron reemplazados por una nueva “religión” secular, las estructuras tradicionales, los valores y los significados comenzaron a decaer. Los resultados de estos procesos son claros: desintegración de las sociedades; atomismo; negación de la moral, principios y objetivos comunes; y la desorientación general de los individuos que se pierden en un mundo caótico. La gente ha perdido su hogar. De repente, son conscientes de que no hay nada que pueda conectar a los miembros de su sociedad. De esto surgen sentimientos de inseguridad, ansiedad, frustración y agresión también. Las naciones europeas necesitan la moral y el bien que serían compartidos por la abrumadora mayoría de sus miembros. Los valores europeos no son algo eterno. Los valores europeos son lo que la gente cree que deberían ser. Y es una cuestión de luchar, luchar por los valores perdidos, luchar por una nueva cara de Europa sin liberalismo.
Otro aspecto de la crisis de Europa está en relación con la democracia y la gobernanza. Mucha gente habla de una crisis de democracia en Occidente, pero creo que está equivocada. Es porque hay una crisis de la democracia liberal. Y esto hace la gran diferencia. Ahora la gente no puede decidir libremente sobre problemas fundamentales y esenciales, simplemente se les permite participar en la vida política ordinaria que está limitada por principios y leyes liberales. Según se dice, la gente tiene libertad de expresión, pero al mismo tiempo es castigada por sus opiniones. Según se dice, la igualdad de oportunidades está garantizada, pero de hecho sólo aquellos que aceptan el discurso de la ideología dominante pueden seguir adelante. Es habitual que las personas sean despedidas debido a sus creencias o actividades políticas.
En breve, se puede decir que en vez de libertad y democracia tenemos una versión suave de la tiranía de la ideología liberal, de las diferentes minorías, de las ONGs y de las élites no elegidas e ilegítimas.
Parece que los principios democráticos se consideran adecuados en Occidente y no hay razón para rechazarlos. Pero es necesario transformarlos, reformularlos, hacer que la democracia sea real, funcional y legítima nuevamente. Hay algunas tendencias que son positivas, por ejemplo en Hungría. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, habla abiertamente de la democracia iliberal, la soberanía, los valores cristianos tradicionales, los intereses nacionales y también del derecho del pueblo a elegir su propio modo de vida y su propio gobierno de acuerdo con sus tradiciones y mentalidad. Es por eso que Hungría ha sido atacada por la Unión Europea. En el sistema democrático liberal contemporáneo, la gente tienen poco poder para hacer valer sus intereses. Al mismo tiempo, los legisladores están bajo la presión de muchas ONGs y grupos de interés y se ven obligados a aprobar regulaciones de la UE u otras organizaciones supranacionales. Además, el poder de los tribunales ha ido aumentando, en lo que se denomina la juristocracia. Es obvio que la soberanía se desmorona, que el poder real está en manos de élites no elegidas que no son responsables ante el pueblo. En la República Checa, los legisladores no están autorizados a aprobar leyes que violen el llamado núcleo material de la Constitución, es decir, no pueden cambiar el carácter liberal de la democracia, ya que no están autorizados para ello. Según se dice, el pueblo es soberano, por lo que sólo el pueblo está autorizado a cambiar el sistema. Sin embargo, en realidad no puede votar por aquellos partidos o individuos que están en contra del sistema democrático liberal porque éstos son perseguidos.
Las élites globales han tenido éxito en propagar su ideología liberal. Pero mucha gente no sólo en Occidente (en el mundo entero) es consciente de las consecuencias negativas de esta ideología y de que el número de sus opositores va a aumentar. Estoy convencido de que la democracia liberal tiene que ser reemplazada por una democracia real en Europa, que permita a la gente elegir libremente su propio estilo de vida y su sistema político. Pero no es suficiente. Cada nación debe encontrar y aceptar su propia moral común, definir sus valores y metas comunes. El individualismo liberal con sus valores pervertidos debe ser detenido. Entonces la crisis será superada. Para decirlo con franqueza, no sé si el resurgimiento de Europa saldrá bien, pero sé una cosa: las naciones europeas se romperán definitivamente sin una moral común y unos valores comunes compartidos. Y creo que una moral fuerte y saludable no es concebible sin Dios.